sábado, 8 de diciembre de 2012

El Principito





Ah, principito! Así, poco a poco, fuí comprendiendo poco a poco, tu sosegada vida melancólica. Por mucho tiempo no habías tenido por distracción más que la dulzura de las puestas de sol.
Me enteré de este nuevo detalle el cuarto día a la mañana, cuando me dijiste:

-Me gustan las puestas de sol. Vamos a ver una puesta de sol.
-Pero hay que esperar...
-¿Esperar a qué?
-Esperar a que se ponga el sol.

Primero pareciste muy sorprendido, y luego te reíste de ti mismo.Y me dijiste:

-Siempre me creo en mi tierra!

En efecto. Cuando es el mediodía en Estados Unidos, el sol, como todo el mundo sabe, se pone en Francia. Bastaría poder ir a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol. Lamentablemente, Francia está demasiado lejos. Pero en tu planeta tan pequeño, te alcanzaba con correr tu silla algunos pasos. Y mirabas el crepúsculo cada vez que lo deseabas...

-Un día, vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!

Y un poco más tarde añadías:

-Sabes...cuando uno se encuentra tan triste, gustan las puestas de sol...
-¿Tan triste estabas el día de las cuarenta y tres veces?

Pero el principito no respondió.

Antonie de Saint -Exupery - El Principito

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