martes, 21 de diciembre de 2010

Feliz Navidad


Si Peter Pan viniera a buscarnos una de estas noches lluviosas, le pediríamos por favor que no encendiera la luz. Porque ya no somos los niños que buscaban con él el paraíso de Nunca Jamás. El pobre Peter se encontraría con el fracaso de nuestra madurez, el alma cargada de nicotina y la ceniza gris del tiempo en nuestras sonrisas. Estas navidades Peter Pan vino a buscarnos y algún malnacido dio la luz. Apretó el interruptor para dejar desnuda la evidencia de que ya no somos niños. Las navidades ya no son lo que eran. Ya no montamos el Belén escondiendo tras el portal al madelman guerrillero asaltando a un inocente ángel. No pateamos con el mismo desconcierto la Plaza Mayor invadida de casetas, espuma, árboles huérfanos y niños que se pierden. Ni siquiera me atraganto con las doce uvas, ni dejo mis zapatos abandonados junto a la puerta. En la república de mi madurez no caben reyes ni santos.


Nos visitan los fantasmas de las navidades pasadas y vuelan como pavesas los regalos que un 6 de enero nos hicieron, junto con los anuncios de colonia, el neón de los supermercados y el suelo de la Puerta del Sol lleno de cristales y burbujas. Todos los niños se perdieron devorados por esa serpiente de luces que sale del aparcamiento de unos grandes almacenes. Dónde estará el niño que fuimos... Probablemente junto a Mowgli cosiendo botas para Nike en algún remoto país asiático, fumando crack en algún barrio perdido de Los Angeles con Huckelberry Finn, quizá su foto navegue en el negocio de la Red junto con el desnudo de Caperucita... Quién sabe. Tal vez sonríe dormido, de regreso de la cabalgata, en algún vagón de metro atiborrado de hombres y mujeres tristes y solos, que apagan la luz cuando viene Peter Pan.


Ismael Serrano

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