domingo, 5 de diciembre de 2010

Cinco centímetros por segundo


Ayer, tuve un sueño. Un sueño que no tenía desde hace mucho. En ese sueño, volvíamos a tener trece años. Estábamos en un enorme campo cubierto de nieve y las luces de las casas se veían a lo lejos, como estrellas. Anduvimos por el manto espeso de nieve fresca, pero no dejamos ninguna huella...

Algún día, seremos capaces de observar, juntos, la flor del cerezo de nuevo.

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