jueves, 24 de septiembre de 2009


Sé de esperar cada noche,

oir acercarse tus pasos,

sé de arrimarme a tu sombra,

sé de morirme esperando,

se de mi fuego sin lumbre,

sé que no abrazan mis brazos,

sé que siempre tengo frio

y se me secan los labios.

Sé que me duele la piel, de no tocar tus manos,

sé de soñar tus caricias,

sé de las horas que paso imaginando tu cuerpo,

hasta quemarme las manos.

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