viernes, 25 de septiembre de 2009

Que si me tengo que rendir....me rindo.


Hoy he escuchado una frase que me ha dado que pensar. Decía lo siguiente: Ahora mismo y tal y como están las cosas, el trabajo es lo más importante.

Y me ha dado por preguntarme si es cierta o no. Estoy convencida de que el trabajo en la situación actual importa mucho, pero no dejo de preguntarme si no sigue siendo algo secundario en nuestras vidas. Yo, personalmente, prefiero infinitas veces más el amor al trabajo.
Puedo estar debajo de un puente sufriendo las mayores penurías del mundo, pero si estoy enamorada (y soy correspondida) poco me va a importar lo demás. No tendría nunca ni demasiado frío, ni demasiado calor, ya que dicen que al amor te hace inmune a todo lo que hay a tu alrededor. Tampoco sufriría nunca de hambre o enfermedad, puesto que ya estaría satisfecha de todo lo que deseo y aquejada del mayor de los delirios: el amor. Ese sería mi único malestar, si es que se puede llamar así a algo que te hace levitar y ver el mundo a tres metros sobre el cielo, como diría Federico Moccia.

Por eso la gente que tiene ese amor que te vuelve del revés y no tiene trabajo, tiene que estar contenta. Aunque no lo sepa, ya tiene el mayor milagro que existe, aquello por lo que la mayoría de la gente se pasa luchando toda su vida por conseguir y nunca llega a alcanzar. Que el amor da de comer, aunque no lo parezca. Hace que seamos mejores personas con los demás, y lo más importante, con nosotros mismos. Y personalmente, a mí con eso me sobra y me basta.
Que no quiero pasar penurías, pero si me tengo que caer rendida al amor.....me caigo.



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